Equilibrio...
Mi días han estado llenos de muchas cosas, aunque no de todas las que quisiera, y si de muchas que no quisiera. Pero eso no es nuevo, y en lo absoluto es original. Si algo he aprendido, es que aunque parezca, hay mucha gente en la vida a la que pasa por circunstancias muy similares a las mías. Es solo, que como no están en mi entorno inmediato, muchas veces pareciera que me ocurren solo a mi.
Sin embargo, no todo puede ser malo, ni todo puede ser bueno siempre. No todo puede ser jodedera, ni todo puede ser trabajo siempre. Debe haber EQUILIBRIO. Ese es parte del secreto de la buena vida. Por lo menos eso creo o he aprendido en el tiempo que tengo en este proceso que llaman existencia. El equilibrio es la clave de una vida bien vivida. El problema es que se dice fácil, pero es una de las cosas más difíciles de conseguir.
Nos encanta vivir en situaciones extremas pensando que eso le da sentido a nuestra exzistencia, pero no es así, por lo menos no para mi. Hay un punto de equilibrio para cada quien. Un punto en el que conocemos la felicidad y la tristeza, la satisfacción de trabajar y la angustia de no tener trabajo, la buena compañía y la buena soledad. Cada uno de esos extremos, entre otros, son necesarios, en dosis y en momentos diferentes para cada uno de nosotros, el problema es determinar cual es nuestro punto de equilibrio y hacer lo necesario para estar la mayor cantidad de tiempo posible en ese punto y no en los extremos.
A ver como hago para lograrlo...
Sin embargo, no todo puede ser malo, ni todo puede ser bueno siempre. No todo puede ser jodedera, ni todo puede ser trabajo siempre. Debe haber EQUILIBRIO. Ese es parte del secreto de la buena vida. Por lo menos eso creo o he aprendido en el tiempo que tengo en este proceso que llaman existencia. El equilibrio es la clave de una vida bien vivida. El problema es que se dice fácil, pero es una de las cosas más difíciles de conseguir.
Nos encanta vivir en situaciones extremas pensando que eso le da sentido a nuestra exzistencia, pero no es así, por lo menos no para mi. Hay un punto de equilibrio para cada quien. Un punto en el que conocemos la felicidad y la tristeza, la satisfacción de trabajar y la angustia de no tener trabajo, la buena compañía y la buena soledad. Cada uno de esos extremos, entre otros, son necesarios, en dosis y en momentos diferentes para cada uno de nosotros, el problema es determinar cual es nuestro punto de equilibrio y hacer lo necesario para estar la mayor cantidad de tiempo posible en ese punto y no en los extremos.
A ver como hago para lograrlo...


0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home